Gran Siberia*ES

 

 

¿Qué tenemos que saber antes de adquirir un cachorro?

 

 

 

Si quieren ver cómo acaban los cachorros en las tiendas, de donde vienen... etc...

 

 

 

 

Pueden seguir los siguentes enlaces... Y después les darémos unos consejos para evitar todo ésto.

 

 

 

 

 

 

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www.youtube.com/watch?v=ip4m3a8eips&feature=related

 

 

 

 


 

 

 

 www.youtube.com/watch?v=TXZBCHgOAng&feature=related

 

 

 

www.youtube.com/watch?v=ykd55DABEt0&feature=player_embedded

 

Guía para la adquisición de un cachorro de raza de perro o gato

 

Antes de adquirir un cachorro, y una vez que se ha consensuado con los demás miembros de la familia la tenencia de éste, tendremos que saber si padecemos «alergia a ellos». También deberemos tener en cuenta que si se tiene un bebé o un niño de muy corta edad no es recomendable por el momento, y que si viajamos con frecuencia y no le podemos llevar con nosotros, o si por nuestro trabajo cambiamos habitualmente de casa o disponemos de poco tiempo, mejor sería dejarlo para otra ocasión. Nos informaremos además de si se permiten perros o gatos en la comunidad donde vivimos. Y si poseemos otro perro o gato deberemos tener en cuenta qué temperamento y comportamiento tiene con sus congéneres en su territorio (nuestro hogar). Del mismo modo, si es de distinto sexo tendremos en cuenta la posibilidad de que puedan aparearse sin nuestro consentimiento. En este sentido, el macho suele tener un carácter dominante con respecto a otros machos, sobre todo cuando hay hembras en celo cercanas, por lo que posiblemente sea muy difícil que convivan juntos una vez que llegan a ser adultos, pudiéndose crear conflictos con consecuencias traumáticas.

 

El propietario ideal es una persona que tiene experiencia o ha adquirido conocimientos previos sobre la especie y la raza, dispuesto a respetar todas sus necesidades, que dispone de tiempo para educarle y poder pasear con su perro (independientemente del espacio que dispongamos en el piso, chalet o finca) dando largos paseos. De la misma manera, este dueño ideal tiene paciencia, sentido del humor, es firme en la educación que necesitará el cachorro, no es demasiado permisivo o protector, es sociable, estable en su forma de vida y no permite que su perro esté la mayor parte del día solo.

 

Existe un error generalizado cometido por personas que no conocen estas especies (y por otros que aun conociéndola lo mantienen o limitan la información para beneficiarse de ello) que consiste en que la educación, adiestramiento y necesidades específicas que precisan son simples y esporádicos. Por ello requiere unos conocimientos previos para su educación y adiestramiento, así como firmeza «con guante de seda», constancia y mucha paciencia. Si analizamos y meditamos todas las necesidades que precisan y consideramos no podérselas proporcionar, mejor será que nos decidamos por otra raza o especie que se amolde a las que podamos ofrecer, pues así nos ahorraremos problemas en el futuro, tanto en lo que concierne a su salud y comportamiento como en nuestra relación con él.

 

Una vez convencidos de que seremos el dueño apropiado, la adquisición de un cachorro de raza, sea cual fuere su tamaño o tipo de pelo, ha de meditarse sin prisas, para asegurarnos de que le podremos dar una vida digna y afrontar los desembolsos que acarrean su sustento. Él dependerá de nosotros para el resto de su vida, condicionándonos la nuestra por muchos años y necesitando de nosotros para todo, por lo que tendremos que cumplir con sus requerimientos físicos, psíquicos y ambientales:

·         Consultas y revisiones al veterinario.

·         Una alimentación de alta calidad.

·         Cuidados de higiene: baños, cepillados, peluquería...

·         Tres paseos diarios como mínimo de treinta minutos cada uno en el caso del perro.

·         Espacio adecuado, suficiente y confortable.

·         Una educación apropiada y racional.

·         Respeto, protección y cariño.

Para adquirir un cachorro debemos evitar una compra impulsiva, o adquirirlo para hacer un regalo, y menos para un niño (un animal no es un juguete). Aunque sepamos que la otra persona lo desea, existen otro tipo de regalos. Debemos hacer una buena elección e informarnos todo lo que podamos sobre las necesidades de la raza que elegimos (cuidados, alimentación, adiestramiento). Y una vez instruidos, sería conveniente que nos acompañara una persona docta en la materia (un veterinario, un criador especializado o un etólogo, todos de confianza e independientes) para elegir el cachorro que más se adapte a nuestras necesidades, evitando en la medida de lo posible que nos acompañen miembros de la familia u otras personas que por su entusiasmo incidan en la decisión del cachorro. No hay que llevar una idea preconcebida sobre el color de su manto u otra peculiaridad, salvo el tamaño, tipo de pelo y sexo si este último resultase un inconveniente. En estos momentos de elección hay que ser «fríos», pues estamos eligiendo un futuro miembro que se incorporará y convivirá con nuestra familia durante muchos años.

 

Hay personas que piensan e incluso creen, que la adquisición de un cachorro de raza es «llegar, coger al cachorro y llevárnosle a nuestra casa» como si llegásemos a cualquier concesionario de automóviles donde elegiremos la marca, modelo, color, extras, etc. Aunque también puede ser así, pero el resultado de la convivencia, salud y sus consecuencias posteriores tendremos que asumirlas durante toda su vida. Por el contrario si queremos ser responsables con el bienestar del ser vivo que incorporaremos a nuestra vida y la de nuestra familia, no obraremos de esa forma. Un error muy frecuente suele suscitarse cuando la elección del cachorro viene guiada por la estética como parámetro primordial e incluso único, cuando debería ser todo lo contrario: para que se realice una adquisición sin que puedan desencadenar problemas en un futuro la peculiaridad de la estética ha de ponerse en último lugar y situar en primera posición todos los que nos garanticen la adquisición de un ejemplar con buena salud física, psíquica y genealógica.

Hay muchos lugares donde podemos conseguir un cachorro de perro o gato, pero para adquirirlo con todas las garantías sanitarias, morfológicas, genealógicas, de socialización adecuada, con temperamento equilibrado, etc., no hay tantos.

 

La visión de un cachorro metido en la reducida vitrina o jaula de un establecimiento durante días e incluso semanas y semanas, hasta que alguien se encapriche por esa mirada tierna... este trato a un perro o gato y sus posteriores consecuencias lo dice todo de quien lo vende y de quien se lo proporciona. El ver a perros o gatos metidos en una batería de cheniles (jaulas) sin poder salir de ellas, medio hacinados, con un mínimo de contacto humano (tan sólo en la limpieza, la distribución de pienso y poco más) e incluso en algunos lugares de múltiples «razas» (preferentemente las comerciales o que están de moda, unas muy diferentes a otras), o sea un cajón de sastre, donde suele primar la máxima rentabilidad económica y donde la salud, el bienestar del animal (que puede contraer numerosas patologías psíquicas y físicas), el respeto, el trato digno y humano quizá estén en un segundo plano, lo dice todo de quien lo cría.

 

Pero no todas las personas que van a comprar un perro o gato de raza son conscientes de esto, e incluso algunas lo adivinan y aun así adquieren un cachorro por compasión, sin saber que lo que posiblemente están haciendo es alimentar un negocio de cría indiscriminada que ofrece condiciones deplorables en todos los sentidos, que implica inclusive la importación de cachorros de países sin una legislación mínima o insuficiente de sanidad, cría… Por eso, como se dijo en un principio, hay que meditar y valorar antes de adquirir un perro o un gato, asesorándonos e informándonos todo lo posible.

En España, como en otros países, hay muchos criadores de perros y gatos que son dignos de elogiar, son honestos, responsables, respetan y adoran a la especie y están acreditados por organismos nacionales e internacionales. Éstos se especializan y crían sólo una raza, no viven de la cría o junto con otros servicios complementarios para estos animales. Lo tienen como afición, están comprometidos con la raza que crían para mejorarla e invierten para ello muchos medios y tiempo, alcanzando de esta manera excelentes resultados.

Estas recomendaciones que aquí se exponen no son gratuitas, son el fruto de los estudios y experiencias realizadas por veterinarios, criadores, etólogos, adiestradores, cinólogos…, así como del análisis propio de la permanencia de muchos años en este sector y de comprobar que muchas personas se han visto o sentido engañadas por no haber realizado una buena adquisición, ya sea por ignorancia o quizá por las artimañas picarescas del vendedor. Todo esto deriva en lamentaciones cuando aparecen los problemas, los gastos del veterinario o del etólogo; todo por haber adquirido un ejemplar con enfermedades contagiosas e infecciosas, hereditarias, defectos congénitos graves o con problemas psíquicos y de conducta, e incluso con secuelas psicofísicas que permanecerán en él toda su vida. Y además, con la consecuente desilusión que todo esto conlleva, pues ¿quién tiene el valor de cambiar el cachorro que compró, una vez que le ha cogido cariño nuestra familia y nosotros, porque tiene problemas psíquicos, de salud o defectos congénitos graves que no hemos sabido detectar…?

Para hacer una buena elección sólo tenemos que emplear algo de tiempo para localizar a los criadores más adecuados (si llevamos años sin tener un perro o un gato en casa, porque estemos varios meses sin él tampoco pasa nada). Localizar a este tipo de criadores es fácil, sólo hay que tener, como se dijo anteriormente, un poco de calma, no ser impulsivo en la compra e informarnos de la raza en todo lo que la concierna. Y una vez que hayamos localizado varios criadores, se recomienda aunque estén fuera de nuestra comunidad ver in situ al cachorro, sus hermanos, padres y el lugar donde se encuentran, para valorar las garantías necesarias y hacer las preguntas al criador que más abajo se indican. Los criadores las han de cumplir todas y digo bien, todas, así como darnos todas las garantías y seguridad. Si no fuera así, será conveniente que no adquiramos ningún cachorro para no tener problemas en un futuro.

       Hablaremos con varios criadores especializados en la raza y que sólo críen ésta, comparándolos y eligiendo los que nos den más confianza.

Le preguntaremos por qué cría esta raza y sabremos por sus respuestas si es un criador apasionado de la raza, que le gusta lo que hace y es conocedor de ella. No acordaremos su adquisición hasta que no reunamos la suficiente información del criador, de la camada y que cumpla todas las respuestas, por más que nos diga «que es el último cachorro» o «que hay detrás varios posibles compradores» o «que es el cachorro que se quería quedar él»… Un criador responsable no presiona a los futuros dueños de los cachorros que cría, pues es consciente de que es una decisión que no se toma a la ligera y que los futuros dueños han de comparar para recibir las mejores garantías.

       Preguntaremos dónde viven los cachorros.

Evitaremos cachorros de los llamados «criaderos-granjas», pues probablemente en muchas de estas instalaciones viven con un mínimo de contacto humano, entre otras cosas. Muchos criadores especialistas tienen cerca de su vivienda un lugar apto sólo para la madre y su prole que cumple los requisitos óptimos de espacio, ventilación, temperatura, humedad, zona de juego, etc. O incluso dentro de sus domicilios un lugar reservado para cuando tienen una camada y así poder estar el mayor tiempo posible con ella para garantizar una correcta socialización a la vez que los tienen más controlados.

      ¿Cómo socializa a los cachorros?

Un buen criador, aparte de dedicar mucho tiempo diario para atender y estar en contacto físico y directo con los cachorros, posteriormente y en su debido momento le presenta distintos olores, ruidos, objetos, personas de distintas edades, animales de otras especies, juguetes para cachorros, suelos de distintas texturas y niveles, etc. (mínimo quince minutos diarios de forma individualizada con cada cachorro hasta que parte a su nuevo hogar), todo ello necesario para una buena socialización o imprinting. Este proceso de aprendizaje se ha de realizar en un corto periodo de tiempo de forma continuada (desde la cuarta a la decimosegunda semana de vida en el caso de los perros) para estimular su curiosidad y confianza. Gracias a este proceso también recibirá los estímulos necesarios para un correcto equilibrio psíquico y emocional, imprescindibles para que no sufra patologías psíquicas y de comportamiento que una vez contraídas no se podrán erradicar (timidez, miedo, inseguridad, agresividad e incluso demencia «síndrome de las perreras» o «síndrome de privación»), por más que el criador nos diga que se le pasarán cuando cambie de hogar o se le ofrezca más atención y cariño. Además, los buenos criadores realizan en su momento un test de temperamento para saber y valorar el carácter de cada cachorro. De este modo, el criador podrá indicar al nuevo propietario la mejor forma de actuar en su educación conforme a la valoración obtenida.

       ¿Qué busca en el cruce realizado?

El criador deberá responder qué características deseadas son las que quiere mantener o que afloren en un cruce determinado, por el conocimiento de la capacidad de transmisión genética de cada progenitor, y mostrar el grado de aptitud que tiene de los pedigríes de ambos progenitores.

      ¿Cuántas camadas suele tener al año?

Por negocio-cantidad (profesionales, comerciantes y tratantes de explotaciones caninas y felinas) por afición-calidad (especialistas), hay que tener en cuenta que una sola camada exige el empleo de mucho tiempo, atención, paciencia, medios y cuidados para que todo se desarrolle correctamente. El planearla requiere un estudio profundo de los progenitores, descendientes, ascendientes y colaterales, así como conocimientos y habilidades específicas, y la disponibilidad de lugares y ambientes adecuados y un equipo apropiado. Quien cría por afición para obtener resultados de calidad contrastada, sabe que es una labor cara.

      Los criadores han de permitirnos ver la camada y sus padres en el lugar donde se crían antes de su partida.

Es preciso visitar la camada una vez que haya cumplido siete semanas de edad  en el caso de los perros (incluso aunque se la haya visitado con anterioridad) para valorar el potencial que ya muestran los cachorros con este tiempo y comprobar que se le ha realizado el test de temperamento. El lugar donde se crían los cachorros y se encuentra el resto de los ejemplares ha de cumplir las condiciones mínimas y necesarias para ofrecer un buen confort físico y psíquico las veinticuatro horas del día: debe estar limpio, adaptado a las necesidades de la camada, disponer de juguetes para cachorros, contar con un área de esparcimiento suficiente para que puedan jugar y correr pero que no sea excesivamente grande (de 6 a 10 m2), ventilado, que reciba los rayos solares y con una temperatura y humedad confortable durante todo el día. Veremos qué reacción tienen los cachorros y los padres con el criador y viceversa, a la vez que con nosotros, de modo que podremos intuir su temperamento y comprobar si se está realizando una correcta socialización. Los cachorros y sus padres han de manifestar lo siguiente:

·         Estar limpios, así como el lugar y el entorno donde se encuentran, sin olores intensos a micciones o defecaciones, los excrementos que pueda haber no han de ser ni demasiado duros ni blandos (muestra interés por la higiene, prevención contra ciertas enfermedades y correcta alimentación).

·         Se alegran de ver al criador y al resto de las personas (prueba del contacto constante, manejo adecuado y comienzo de la socialización realizada). 

·         No deben asustarse ni huir, ni estar pasivos, ni amenazar con ladridos y mucho menos gruñir frente a cualquier presencia humana o animal así como ante cualquier ruido normal que pueda haber o podamos realizar (palmadas, caída de objetos, silbidos, voces…) (una reacción negativa puede ser síntoma de problemas de temperamento, falta de socialización o de contacto humano). 

·         La madre permitirá acariciar a su prole como también a ella misma (evidencia el temperamento, la correcta socialización y educación que transmitirá a su prole en el periodo de impregnación). 

·         Tienen los ojos brillantes y sin legañas (signo de que posiblemente no padece infecciones). 

·         No han de tener mirada triste (de mostrarla puede indicarnos que existen problemas de temperamento o salud). 

·         El hocico ha de estar ligeramente húmedo, frío y sin secreciones (signos que indican que no padece fiebre o infecciones respiratorias aparentes). 

·         El pelo ha de ser brillante (prueba de una correcta alimentación, signo de buena salud y limpieza del lugar). 

·         La zona del ano ha de estar seca, limpia y sin restos de excrementos (nos puede indicar que no ha tenido o sufre una diarrea).

·         No ha de presentar calvas en su piel (puede evidenciar que no posee enfermedades de la piel, nutricionales, hongos, ácaros…). 

·         No ha de rascarse o sacudirse con frecuencia (de realizarlo posiblemente nos indicaría que alberga parásitos externos como pulgas, ácaros, hongos...). 

·         El abdomen no ha de ser voluminoso ni rígido (de tenerlo puede indicarnos que tiene parásitos internos). 

·         Las encías deben ser de color rosado, el aliento fresco y la mordida en tijera (nos puede indicar que no padece problemas en la boca y que la mordida es la correcta, ver Standard). 

·         Los oídos han de ser de color rosado, estar limpios, sin olor desagradable o con secreciones y no ha de sacudir la cabeza con insistencia (de tenerlo probablemente indicaría que padece una infección de oídos). 

·         La respiración ha de ser normal (si produce sonidos al respirar, tose, respira con lentitud o de forma agitada, puede indicarnos que tiene asma o alguna enfermedad respiratoria). 

·         Los machos han de tener los dos testículos descendidos en el escroto (de no ser así nos confirmará que probablemente padece monorquidia o criptorquidia, salvo certificado veterinario oficial que indique lo contrario; es un defecto hereditario que excluye de la reproducción y que tendrá que ser intervenido quirúrgicamente cuando cumpla cierta edad para evitar diversas enfermedades).

·         No debe manifestar signos de padecer alguna enfermedad, problemas de temperamento o socialización.

Algunos criadores no podrán enseñar al padre de la camada por no ser de su propiedad, ya que utilizan sementales de otros criadores o propietarios para su plan de cría, pero sí facilitarán todos los datos del semental y su criador o propietario para averiguar todo lo necesario sobre él. Será preciso desconfiar si se nos ponen impedimentos con alguna excusa, sea cual fuere, para ver el lugar donde se cría la camada y nos llevan el o los cachorros a otro sitio. En este caso mejor sería darnos la vuelta y marcharnos. Los criadores que se preocupan de sus ejemplares ponen los medios necesarios para evitar las transmisiones de enfermedades y permiten ver a sus ejemplares, la camada, el lugar donde se crían y el trato que se les da.

       ¿Qué tipo de alimentación se les está suministrando?

Para un desarrollo adecuado, la alimentación de los cachorros ha de ser de alta gama («superpremium»). El criador nos informará de la marca y variedad que está utilizando para poder adquirirla con antelación a la llegada del cachorro a su nuevo hogar. Asimismo nos dará instrucciones sobre su alimentación, aseo, educación y también un teléfono de contacto y un correo electrónico donde realizar cualquier consulta que creamos conveniente acerca de la salud y bienestar de nuestro cachorro.

      Observaremos o preguntaremos si tiene perros  o gatos mayores.

De tenerlos es señal de que no sólo los quiere para reproducir, y si no los tiene preguntaremos por qué, de qué causas se le murieron, a qué edad, etc.

      Preguntaremos si realizó estudios previos a la monta para descartar enfermedades hereditarias frecuentes en la raza que elegimos, con sus correspondientes certificados veterinarios e identificación genética (ADN) de los padres y su registro

      A la entrega del cachorro nos deberá dar como mínimo la siguiente documentación:

       La cartilla veterinaria OFICIAL que refleje todas las vacunas, tratamientos y desparasitaciones que se le hayan suministrado hasta la fecha, certificado del chequeo que ha realizado el veterinario antes de ponérselas (examen de oído, corazón, vista...).Todo esto con el sello, nombre, firma y dirección del veterinario colegiado, que es el único que está autorizado y puede certificarlo, NO DEL CRIADOR.

       Copia de la documentación de los padres: inscripciones en un Libro de Orígenes reconocido por la Federación Cinológica Internacional (FCI) en los perros y en los gatos de la Federación Internacional Felina (FIFE, WCF, TICA, CFA), pedigríes, registro de la identificación genética, títulos o calificaciones obtenidas en exposiciones de morfología y trabajo a la que hace referencia la camada.

       La inscripción del cachorro en el Libro de Orígenes reconocido por la FCI en los perros y en los gatos en la FIFE, WCF, TICA o CFA y transferencia de propiedad, verificando que todos los datos son correctos (en algunos casos, el criador no posee la documentación del cambio de titularidad en ese momento por la tardanza burocrática, pero sí la copia de la inscripción de la camada en el Libro de Orígenes).

       La documentación oficial que indique que el cachorro está identificado y registrado bien con microchip o tatuaje o los dos a la vez, comprobando que corresponde a ese cachorro.

       Factura que incluya todos los datos de identificación del cachorro.

       Contrato escrito con las garantías sanitarias y copia de los certificados veterinarios de no poseer los padres enfermedades hereditarias frecuentes de la raza (si lo hubiese realizado), condiciones de venta con los datos de identificación del cachorro que vamos a adquirir con la firma del criador y del nuevo propietario.

       Los criadores especialistas no crían más de una raza, no viven de la cría de los perros o gatos y no siempre tienen camadas.

Generalmente los criadores especialistas suelen tener una o como mucho dos camadas al año y no crían más de dos camadas seguidas con una hembra. Entregan los cachorros como mínimo con ocho semanas de edad en el caso de los perros y con más de doce semanas de edad los gatos, cuando ha terminado toda la fase de destete y ha completado la socialización junto con la madre y el resto de sus hermanos, y como máximo a los tres meses (a partir de esta edad podría tener problemas de adaptación en su nuevo hogar, así como de socialización y educación si ésta no se ha comenzado correctamente). Por el contrario, probablemente los productores que hacen negocio de la cría, realizan numerosas camadas al año con distintas hembras e incluso suelen tener varias razas tan dispares unas de otras en detrimento de la especialización, conservación, mejora y calidad de éstas.

       Un criador honesto y responsable asesorará a un comprador sobre si le conviene la raza que ha elegido.

Estos criadores velan principalmente por el bienestar de los cachorros que crían y su transacción está en un segundo plano, hacen muchas preguntas sobre el destino del cachorro para averiguar si seremos un propietario responsable que le proporcionaremos todo lo necesario para un desarrollo adecuado salvaguardando su salud física y psíquica, y también para proporcionarnos el cachorro que más se ajuste a nuestras necesidades. Nos preguntará sobre el lugar donde va a vivir, cuánto tiempo disponemos para sus cuidados, si conocemos la raza o hemos tenido algún ejemplar de ésta, si lo vamos a destinar para trabajo y compañía, exposición-trabajo y compañía, etc., si tenemos niños y de qué edades, si existe algún perro más en el hogar, qué temperamento tiene y de qué raza es, si pensamos criar con él y cuándo, el compromiso de responder y notificar cualquier contratiempo que detectemos o le ocurra al cachorro... No nos tenemos que sentir intimidados si nos dice que realizará un seguimiento al cachorro para ver su evolución (un criador responsable siente y tiene el compromiso de buscar el mejor destino para los cachorros que cría). Asimismo, a estos criadores no les importa que se les haga preguntas, tanto las aquí expuestas como cualquier duda que tengamos, son claros en sus respuestas, no ocultan información que nos pueda ser útil y no por ello se sienten coaccionados; todo lo contrario, ven que el futuro propietario se interesa y se preocupa por la salud y el bienestar de los cachorros que cría.

       Estos criadores presentan a sus ejemplares en exposiciones de morfología reconocidas por la Federación Cinológica Internacional o Federación Internacional Felina.

 uelen presentar a sus ejemplares para obtener calificaciones que le permitan reproducir para la mejora de la raza que cría.


Verificaremos antes de adquirir el cachorro si el afijo que se menciona poseer está reconocido por la Federación Cinológica Internacional en el caso de los perros, o en la Federación Internacional Felina en el de los gatos, la inscripción de los progenitores en un libro de orígenes y pedigríes, los resultados o títulos que dicen tener los padres en pruebas de trabajo o exposiciones de morfología, la inscripción de la camada, identificación genética (ADN), los certificados de las pruebas de no padecer enfermedades hereditarias comunes de la raza, etc. Para ello, acudiremos a los organismos competentes (Real Sociedad Canina de España o de otra sociedad del país donde proceda reconocido por la Federación Cinológica Internacional, colegios veterinarios… en el caso de los gatos en la Asociación Felina Española o asociación reconocida por la Federación Felina Internacional).

 

Si ya existe un compromiso por ambas partes, no ha de haber ningún inconveniente en que se nos facilite, antes de adquirir el cachorro, una copia de toda la documentación anteriormente expuesta para su comprobación y autentificación. Esta petición no debería hacer que el criador se sintiera acusado de falta de honestidad o transparencia, pues los criadores honestos son conscientes de que en este mundillo, donde la cría y venta de perros y gatos de raza puede generar un «dinero fácil», los fraudes y la ausencia de pautas e intervenciones en la cría o tenencia de estas especies generan un mercado picaresco que no está limitado por inspecciones, normas ni leyes. Si por el contrario nos ponen trabas en la entrega de la copia de toda esa documentación, que nos avalará una adquisición con las garantías necesarias, puede que debamos dudar de que lo que se dice sobre la camada y los progenitores sea cierto.

 

 

 

       Anuncios y publicidad.

 

 

En los anuncios y la publicidad que habitualmente nos podemos encontrar en revistas especializadas, periódicos, páginas de Internet o en conversaciones con criadores se hace continua referencia a los «taitantos» años de experiencia en la cría y venta de cachorros, a los títulos obtenidos, a las múltiples razas que cría «Puppy Mill», a ser miembro destacado o socio de un club de raza, asociación, sociedad canina o felina, juez de morfología o trabajo, veterinario... y un sinfín de apelativos para posiblemente influirnos en su elección.

Pero la cantidad de años que una persona lleve en el negocio de la cría o los títulos que se jacte de haber obtenido no dicen nada sobre el trato que dispensa a sus perros o gatos ni la calidad de sus camadas. Ni tampoco es positivo guiarse por el número de camadas y razas que se críen en determinados criaderos-granjas (profesionales para hacer negocio de la cría comercial), pues el especializarse sólo en una raza conlleva mucho tiempo para adquirir los conocimientos mínimos suficientes. De hecho, el tiempo y los gastos que hay que destinar en una sola camada para que todo se desarrolle correctamente es muy elevado, por lo que es inversamente proporcional al número de camadas obtenidas, sobre todo si se quiere rentabilizar un negocio. Por otra parte, ser miembro destacado o socio de un club de raza, o sociedad canina o felina, o juez de morfología o trabajo sólo nos indica eso, no más. Una óptima y colmada página de Internet muestra un escaparate que, en realidad, no nos permite ver que se «cuece» en la trastienda. Y hasta la fecha, las facultades y colegios veterinarios no piden a sus alumnos, licenciados o colegiados, que realicen camadas de una especie o raza determinada con todo éxito para obtener la licenciatura o poder seguir con su profesión; eso sí, las facturas de los tratamientos a los animales, a estos profesionales posiblemente les salgan más ajustadas.

El interés de un buen criador no está en utilizar al perro o gato para ganar concursos, ni para sus propósitos de negocio o afán de protagonismo, ni como medio para cubrir carencias personales. El perro o el gato está por encima de todo esto.


En este sentido, hay que huir de los perros o gatos de «poco valor» anunciados como «¡Económicos!», «¡Graciosos!»... Hay que tener en cuenta que una sola camada, si se ha criado correctamente, origina muchos gastos y el empleo de mucho tiempo; el criador que pone atención y cuidado en lo que hace, transfiere sus cachorros para cubrir el desembolso realizado y poder seguir con su afición, para mejorar la raza sin hacer negocio de ello. Y no por esto el precio del cachorro que vaya a adquirir a este tipo de criador va a ser mucho más alto, incluso muchas veces todo lo contrario; e inversamente, el precio elevado de un cachorro tampoco es garantía de excelencia. De igual modo, también hay que desconfiar de los anuncios que prometen o dejan entrever que el futuro cachorro será un campeón porque sus padres también lo fueron (la genética no es una regla de tres y está condicionada a la ley de probabilidades). Por este mismo motivo, es necesario desconfiar de los anuncios que publicitan a los progenitores y a la camada como algo fuera de lo común con apelativos superlativos (lo cierto es que futurólogos los hay en muchos sitios, pero que acierten es otra cosa).

Como se dijo con anterioridad, hay que informarse y no tener prisa. Si los criadores con los que contactemos no nos responden a todas estas preguntas de forma correcta y clara y no nos proporcionan copia de la documentación precisa para adquirir un cachorro con las garantías necesarias, sino que por el contrario nos dan evasivas o intentan justificarse, sería preferible no adquirirles ningún animal. La foto de un cachorro puede ser muy tierna (suponiendo que sea del cachorro que vayamos a adquirir), pero si no realizamos una buena adquisición posiblemente luego vendrán los problemas.

Además, siguiendo estos puntos no promoveremos un mercado de cría indiscriminada de perros y gatos y no colaboraremos con el abandono de cientos de miles de ellos cada año en España. Estadísticamente está comprobado que la mayoría de los perros y gatos abandonados fueron en su día adquiridos o comprados de forma impulsiva o no consensuada con el resto de la familia. En estos casos, el propietario habitualmente no se informó lo suficiente de las necesidades que implicaba la tenencia responsable, ni de adquirir un cachorro en buenas condiciones, sin problemas psíquicos, físicos, de temperamento o de salud, de modo que el cachorrito tierno, cariñoso, travieso y juguetón acabó por convertirse en un animal no deseado y molesto.


Si obramos de manera sensata y honesta, redundará en beneficio de todos y sobre todo de nuestros amigos, el perro y el gato. Pues la mayor satisfacción de un buen criador, aparte de realizar una buena cría y de mejorar la raza, es que sus nuevos propietarios estén contentos con su ejemplar y que lo cuiden para que siga estando sano y feliz.

 

NOTA: Artículo extraído del libro “Nuevo manual práctico de la raza Teckel” y adaptado para las especies canina y felina por su autor, José-Fernando Gómez de Agüero R.-M.

 

 

 

 

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